Aceites

por Bardahl

El aceite, además de lubricar las partes en rozamiento, sirve como refrigerante, tanto por el calor que absorbe al circular constantemente por el motor, como por el que transmite al agua de refrigeración.
Los principales órganos del motor que hay que lubricar son: pistones y cilindros, apoyos y codos del cigüeñal y cabezas de biela, eje de pistones y pies de biela, apoyo del árbol de levas, ejes de balancines y engranajes de la distribución.
Existen diferentes tipos de lubricantes para el engrase de los motores: los aceites minerales derivados del petróleo bruto, los aceites sintéticos, las grasas consistentes y el grafito.
Para que un motor funcione perfectamente, es necesario considerar las siguientes características físicas y químicas, del aceite que se vaya a utilizar:

– Viscosidad.
Resistencia del lubricante al desplazamiento.

– Untuosidad.
Aptitud del lubricante para adherirse a las superficies metálicas.

– Estabilidad.
Resistencia del lubricante a la descomposición bajo la acción de los gases quemados y de la temperatura.

– Punto de congelación.
Debe ser lo suficientemente bajo, para que el aceite mantenga sus cualidades a bajas temperaturas.

– Punto de Inflamación.
Este debe ser muy elevado para evitar la carbonización del lubricante cuando los motores funcionan a altas temperaturas.

 

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